Las letras son un oficio para el escritor Gustavo Forero Quintero pero también una pasión: es abogado de la Universidad Externado de Colombia, pero también literato de la Universidad Nacional, Doctor Cum Laude en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca y Magíster en Études Romanes de la Universidad de la Sorbona. Nació en Pamplona en medio de una familia numerosa, predominantemente femenina, marcado por los sueños postergados de una abuela que quiso ir a la Sorbona o una madre que leía a Proust imaginándose en la París de principios de siglo XX. Ocho hermanos tuvieron a bien dejarle sus bibliotecas personales y el cúmulo de experiencias vitales, que ya son un gran patrimonio para un escritor en ciernes que indaga en el sentido de las experiencias humanas. Su desplazamiento a Bogotá obligado por la muerte del padre y la falta de oportunidades para la familia en su ciudad natal, lo enfrentó muy pronto a la gran ciudad. Así, desde muy joven tuvo contacto con la vida artística, con el teatro y la bohemia de los años ochenta, presentes en su novela, y con los diferentes movimientos culturales o políticos que dominaban la escena social. En la Universidad Nacional, por ejemplo, gracias a profesores como David Jiménez, Diógenes Fajardo o Harold Alvarado, y compañeros como Selnich Vivas, Nahum Montt, Luis Noriega o Miguel Ángel Manrique, reflexionó en las teorías del primer Georges Lukács, el de la Teoría de la novela, en las propuestas estéticas de Macedonio Fernández, en el Museo de la novela de la eterna, en las pautas morales de León Tolstoi, en la intimidad de Flaubert, la intensidad de Henry Miller, en Rilke, Austen, Shakespeare, Eminescu o, aun, en la obra de colombianos como José Asunción Silva, Gabriel García Márquez o Germán Espinosa, autores todos que marcarían su prosa y en general su perspectiva de la vida.

Luego de una larga temporada en Europa y de viajes por Marruecos, Polonia o Alemania, volvió al país con una clara intención de procurar los cambios que creía necesarios, tanto en su contexto social como intelectual. En esta etapa concibió un proyecto de estudios literarios en la Universidad Autónoma de Colombia e inició la investigación en torno a lo que denominaría más adelante la novela de crímenes derivada de la anomia social. Actualmente, Gustavo Forero Quintero es profesor de la Universidad de Antioquia y director del Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro, que ya va para su sexta versión. Fue, además, copresidente del VII Congreso CEISAL: Memoria, presente y porvenir en América Latina, organizado por la Universidad Fernando Pessoa, de Oporto, Portugal, en 2013. En octubre de 2014 fue reconocido como el mejor investigador de la Universidad de Antioquia, al ganar el Premio a la Investigación UdeA 2014 en su primera categoría.

Este colombiano que luce más joven que los más de cuarenta y tantos que delatan su registro de nacimiento es un feliz padre de familia, enamorado de su esposa y de la vida en todas sus formas (tantas veces dolorosas). Escribir, leer y recrear ficciones resumen su manera de acercarse e interpretar el mundo. Una racionalidad cartesiana y “sofisticada”, como la definió alguna vez la investigadora Ángela Inés Robledo, convive así con una sensibilidad inesperada que se revela en cada una de sus ficciones. Sus obras teatrales (Anamorfosis, entre otras) y sus cuentos (“Maktub”, “La dama del tambor” o “Leche”) dan cuenta de una particular simetría literaria al tiempo que desarrollan toda una cosmovisión del mundo sustentada en su particular teoría de la fragmentariedad. Su reciente novela Desaparición es tal vez la mejor muestra de ello: en esta, la conciencia singular del tiempo lleva a sus personajes a padecer todo un contexto social de desreglamentación e impunidad para acercarse a los límites mismos de la tragedia. Así, ya sea como narrador o como crítico, Gustavo Forero Quintero revela tanto en sus investigaciones como un sus invenciones un pequeño prisma de sus múltiples fragmentos.

 

 

 @GustavoForeroQ / gustavo.forero@udea.edu.co

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