La campaña de la esperanza
Con optimismo, personas de toda condición se tomaron como propia la campaña presidencial de Iván Cepeda. De Londres a Popayán, de Estados Unidos a Bucaramanga, de Francia a Japón; en Ecuador con Jaime Breilh… Redes de información, periódicos alternativos como la Revista Pacto, colectivos organizados (la Cofradía Para El Cambio COPEC o la Tribuna regional-Ocaña) y particulares indignados y comprometidos (como el argentino michelocensurado o un ciudadano bogotano en el Transmilenio) se expresan para prevenir a todo un país de la hecatombe anunciada en detalle por el nuevo Innombrable que solo por necesidad referencio.
Frente a la poderosa maquinaria imperial de Estados Unidos e Isr4ael, empeñados en unificar el hemisferio, y la campaña sucia que han emprendido los negociantes de la miseria y los mercenarios del Derecho locales, la gente común y corriente del mundo y de Colombia se ha ingeniado distintas maneras de impulsar al candidato del Pacto Histórico.
Las entrevistas, los videos, los reels, las imágenes, los testimonios publicados en las redes sociales sorprenden no solo por su cantidad sino por su creatividad y sensibilidad. Son una esperanza de vida en un contexto histórico de violencia y promesa de muerte.
Si de derechos de trata, resultan fundamentales los reels dedicados al agua y los recursos naturales de Colombia. En particular, contra la información irresponsable de que el fracking es un buen negocio, y de que la “protectora” del medio ambiente Sandra Bessudo, directora de la fundación Malpelo, lo apoya, hay varios demostrando su perjuicio. Así, a pesar del acoso periodístico oficial, el experto Andrés Gómez, Coordinador LATAM de la Iniciativa del Tratado Fósil, ha explicado que el fracking “no es sostenible de ninguna manera”. “No hay fracking responsable”, información que confirma Sandra Ramírez, Senadora de la República de Colombia por el Partido Comunes, que denuncia el peligro de la explotación minera y de la política de la muerte.
En ese contexto, ante los sorprendentes resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia del pasado 31 de mayo, la excelente expositora Rodallega Pamela le pregunta a la población: “¿A ustedes qué les pasó en estas elecciones?”, y agrega como explicación sociológica del voto de las clases populares: “Los pobres en Latinoamérica se ven como millonarios temporalmente avergonzados”. En efecto, la sorpresa frente a los resultados de los primeros comicios, y en particular la votación masiva de sectores sociales deprimidos a favor de la extrema derecha, pueden compararse con el impacto que un hara kiri puede provocar en quien se lo procura. Así lo corrobora, entre otros, el crítico español Alán Barroso.
A lo anterior se suma el testimonio de Yaruma Negra que habla del pasado en que “sobrevivir era no preguntar” y “apagar la luz” para mantenerse con vida. En efecto, estamos en una época de inconsciencia, de muy pocas luces, y para ello debe contarse con quienes iluminan. Así, la profe Luisa, para quien “Una discapacidad no te define, ¡Te acompaña!”, da una explicación detallada sobre la situación política que bien podrían escuchar los mercenarios del Derecho que quieren entregar Colombia al hemisferio occidental buscado por Net4nyahu y Trump a punta de genocidios.
La metáfora del zapato establecida por el periodista Daniel Coronell es otra de las innovadoras maneras de impactar en una población confundida por trols, IA y campaña sucia. Frente a la pregunta por quién votar para presidente de Colombia entre el nuevo innombrable y un zapato, el periodista no tiene empacho en afirmar: mejor votar por un zapato. De ahí la imagen de aquí, abajo:
Una palabra del Impresentable que ha dado pie a numerosos contenidos publicitarios es DESTRIPAR. Frente a su amenaza de destripar a todos aquellos que no comulguen con su enajenación, como los que impulsamos la campaña de Iván Cepeda, y en general a quienes manifestemos una posición política distinta a la suya, me ha encantado la fotografía de un mural urbano publicado por Manu Car, creador digital de Bogotá.
Justamente, al escribir mis columnas de concientización respecto del momento histórico que vivimos me he sentido como un trol que publica textos en contra del zapato. El terror frente al triunfo de la extrema derecha en Colombia y con ello la entrega y sumisión del país a Estados Unidos e Isr4el no es para menos. Por supuesto, no quiero que me destripen por esto, aunque, según ha afirmado otro trol entrañable para quien esto escribe, “¡Primero destripado que facho!”.
En el mismo sentido de esperanza para el país suramericano, el ex magistrado de la Corte Constitucional de Colombia Jaime Araujo Rentería invita al voto por Cepeda. “Le doy mi voto porque entiendo que la política se mide por la cantidad de derechos humanos que se le da a un pueblo”.
Sin duda, el nuevo Innombrable no va a fortalecer derechos, ni siquiera de las mujeres —más de la mitad de las votantes—, a quienes puede condenar “por amor” o, en caso de violaciones, por “trepadoras”.
Ni siquiera los niños serán objeto de interés del zapato. Como los demás gobiernos colombianos, estos poco le importarán. Aunque la derecha le atribuya a Petro y Cepeda los niños reclutados para el combate, la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP —que también corre el riesgo de ser destripada por ese zapato— ha demostrado que fueron los gobiernos anteriores los responsables reales de la infamia.
Contra el zapato se han manifestado políticos nacionales y extranjeros como el español Juan Carlos Monedero, que analiza en detalle su programa en función de las fuerzas imperiales que acosan Colombia y tuvieron su representación más crasa en el Hondurasgate y en Centroamérica en general. Trump y su amigo colombiano “pueden encontrarse en el infierno”, donde seguro irán Milei y Bukele.
Asimismo, el ex presidente Ernesto Samper Pizano ha afirmado que “Estados Unidos ha logrado, en pocos meses, convertir la región de paz que éramos en un verdadero infierno”. A pesar de eso de “región de paz”, resulta loable que el antiguo bojote se reivindique pacifista y enarbole la bandera de que hace años él perdió el visado estadounidense y no tiene ningún interés de obtenerlo ahora. Más vale tarde que nunca.
A esas expresiones conscientes de apoyo a Cepeda se unen representantes a la Cámara como Juan Carlos Losada, quien, como los anteriores, advierte el peligro de entregar Colombia a Trump; Mafe Carrascal, Cabeza de lista y Representante a la Cámara por Bogotá del Pacto Histórico, quien da cuenta de los fraudes electorales del zapato y los peligros para las elecciones definitivas del próximo 21 de junio, o Alejandro Ocampo, quien denuncia vehementemente las imposturas del candidato de la extrema derecha y lo que se le viene a Colombia de seguir por esa ruta de destripamiento y muerte.
El compromiso nacional incluye a militares como el sargento Chala que cada día publican información precisa del gremio para comprender el momento político que vivimos. Varios soldados, fortalecidos por las políticas de Gustavo Petro, se han manifestado a favor de Cepeda y el cambio de paradigma en las bases de este gremio constituye uno de los grandes avances de la paz. Así lo demuestra Bladimir Sánchez Espitia cuando dice: “Los que promueven la guerra casi nunca ponen a sus propios hijos en ella. Los hijos de los políticos no van a la guerra. Los hijos de los candidatos presidenciales no van a la guerra. Los hijos de los senadores no van a la guerra. Los hijos de los grandes empresarios no van a la guerra. Y tuvo que llegar un exguerrillero a la Presidencia para mejorar las condiciones y la calidad de vida de las Fuerzas Militares”.
Es de notar la cantidad de reels dedicados a la educación superior. Así, el creador de contenido El Tr3bol explica con cifras las inversiones del gobierno del presidente Gustavo Petro a las universidades colombianas. Por su parte, el profesor de la Universidad Nacional de Colombia Gonzalo Sanchez declara que “no es tiempo para vacilaciones”: frente a un modelo democrático ha surgido el del zapato y por lo tanto es necesario oponerse a “la internacional reaccionaria que encarna Trump” y siguen zapatos como aquel.
En ese mismo campo académico, María Carolina Nieto considera que en Colombia “nos hemos creído un falso relato que establece la pereza o la incapacidad derivada de su contexto” como causas del atraso y la inequidad; y Colombia Libre explica la necesidad de la educación pública en Colombia. Su vocera, que ha estudiado en la Universidad de Los Andes y en Alemania, señala: “Yo tuve el privilegio de recibir una buena educación, pero este es un derecho que deberían tener todos los colombianos”. “La PAZ es una responsabilidad moral con nuestras futuras generaciones” es su lema.
En este mundo virtual de la esperanza, uno de los reels que más me ha sorprendido es el de jóvenes de Buenaventura —Kare crimen ofi—, que han preparado un guion para ilustrar lo que ocurriría si llega el zapato al poder. Un padre invita a su hijo a votar, pero él concentrado en su teléfono rechaza la invitación. En la noche, el muchacho tiene una pesadilla en que comprende que, si no vota, los servicios públicos —la salud y la educación— se privatizarán y no podrá acceder a ellos. Horrorizado, despierta y enseguida le pide al padre que vayan a ejercer de inmediato su derecho: votar por Cepeda. La síntesis de las angustias populares resulta aquí conmovedora.
Por su parte, el creador digital Jairo E. Torres ha criticado, entre otras cosas, el plan de dolarización que plantea el zapato para Colombia, lo mismo que el recorte del Estado en perjuicio de sus ciudadanos. De tal modo, advierte: “¡Trabajador estatal: esto le afecta a usted, pero también al taxista, al peluquero, al tendero que dependen de su consumo!”. A estas denuncias se deben agregar las columnas críticas de Teresa Consuelo Cardona, quien explica en detalle el sistema financiero nacional e internacional en perjuicio de los más débiles. Aunque el zapato ha anunciado acabar con el Banco de la República, cosa que hay que reconocerle, lo grave es que lo haría solo para favorecer a su país, Estados Unidos, y no a los colombianos. El dominio de los poderosos sobre la economía seguiría vigente.
Siguiendo con el optimismo, en este panorama de la esperanza numerosos videos musicales llaman la atención. Me ha encantado la musicalización de un poema de Manuel Cepeda para su hijo Iván: “Florecerán todos los árboles para ti, hijo mío. y cantarán todos los ríos y alumbrarán todos los soles”. Ojalá la profecía se haga realidad y favorezca a todos los colombianos. También, la canción “Cuida a quien te cuida” promovida por Roy Barreras invitando a la protección de los derechos sociales adquiridos en los últimos cuatro años.
A los anteriores se suman la carranga de los estudiantes de la Universidad Nacional en apoyo al candidato Iván Cepeda para la presidencia de la República de Colombia o el video de Kaell García, “¡Yo me la juego por la vida!”. En realidad, en un contexto como el colombiano manifestaciones como estas puede ser jugarse la vida. Pero la ilusión y el optimismo no tienen obstáculos.
Desde la música, muchos jóvenes más han manifestado su posición: la cantante Marta Gómez, la música Selene Rap, la chica de la gaita; Doctor Krápula; Nico rst music desde el palenque (“las voces de la selva no se callan”); Valkandela, quien sintomáticamente se manifiesta frente a la apoliticidad que se le exige y que busca superar.
Incluso el desnudamiento público ha sido un método para exigir el “respeto por la diferencia”, tanto como la recreación de personalidades políticas en particulares bailes publicitarios.
Algunos testimonios son conmovedores al punto del llanto. Impactantes las oraciones de Adriana Arjona, por ejemplo, y el reel del Jesucristo antioqueño que apela a los creyentes afirmando que “el amor” debe ser superior al odio. Tal principio cristiano tiene en este momento su más aguda prueba: ¿los colombianos de cierta condición social subordinarán su odio al presidente Gustavo Petro a la democracia o se entregarán inertes a la dictadura hemisférica de Netany4ahu y Trump?
Todas estas voces, y muchas más que quisiera reseñar en este espacio, demuestran la esperanza de un país en un gobierno que defienda la soberanía nacional, la integridad de sus recursos, los derechos individuales, la libertad, pero sobre todo la vida de millones de personas que está en peligro. Defender el medio ambiente, las mujeres, los pobres, los niños, los animales, la cultura, no debería ser estrategia de una campaña política sino normas de conducta de los ciudadanos. Ni siquiera debería recodárseles. Sin embargo, aquí estamos. Mejor prevenir que curar.
Ubicado estratégicamente en el continente americano, Colombia es hoy preciado botín en medio de los intereses geopolíticos más abyectos. Como Venezuela, Cuba o México, como Bolivia, el Perú o Nicaragua, los señores Epstein e Israel buscan que el “hemisferio” sea uno y que el mundo entero se divida en bloques económicos con grandes negocios internacionales. En semejante mapa de la inhumanidad no se requieren personas sino capital, no se buscan libertades sino producción, no se fortalecen recursos sino dividendos.
Entre algoritmos, IA, bulos, medios al servicio de los centros culturales y emporios económicos, Colombia entera debe votar el próximo 21 de junio a favor de la paz y la solidaridad. Tantas personas no pueden caer en otros doscientos años de soledad y abandono como los que han marcado su historia.