Presentación de "Los hilos invisibles" de Pepe Payá: una invitación al lector/espejo
El jueves 17 de noviembre de 2022, a las 19:00 horas en la librería 80 MUNDOS, se presentó la nueva novela, "Los hilos invisibles", de Pepe Payá. Yo tuve el gusto de conversar con el escritor en este espacio.
Aunque en la “Advertencia” preliminar de Los hilos invisibles o Séver La/Al revés (Madrid, Tierra Trivium: 2022) de José Payá Beltrán (Biar-Alicante, 1970) se establezca que el lector debe “elegir una de las dos opciones”, “Formato ortodoxo” con orden cronológico o “Formato Experimental, enrevesado”, creo que en realidad los dos formatos de “la misma novela”, las “dos versiones de la novela”, son sus dos partes. Esto obedece sin duda a su tema: la identidad y el desarrollo de la relación de causa efecto que le sirve de estructura. En la novela, la relatividad de los nombres —hay muchos más elementos en este sentido— permitiría pensar en que no hay seguridad de quién es quién y solo al conocer las dos opciones, de principio a fin o de fin a principio, el lector podría acercarse a una respuesta. Lourdes, el personaje en quien se sintetiza la cuestión. Nieta de su presunto abuelo, Ricardo Arce Eslava, dice a propósito del asesino de su abuelo: “Desconocían su nombre. No era nadie. No llevaba consigo ningún documento que pudiera arrojar algo de luz sobre su identidad o los motivos que lo habían impulsado a obrar tal y como lo hizo. Como si no existiera” (118). El tema de la identidad se desarrolla a partir de una peculiar consciencia del escritor del principio de la causalidad. De aquí el valor de los epígrafes. El primero, de Ian Mcewan, novelista británico, que alude al comienzo de una novela como artificio; el segundo, del periodista y escritor italiano -nacido en cuba, Italo Calvino, que habla de multitud de causas en cualquier hecho; y el tercero, de Friedrich Dûrrenmatt, pintor suizo y escritor de teatro y novelas policiacas, sobre el peso incalculable del azar en cualquier caso, lo que resulta ilimitable.
Justamente, para el crítico alemán Siegfried Kracauer (La novela Detectivesca, 1922), en una novela que discurre en el campo de la criminalidad el detective personifica la ratio moderna, el orden, que es en realidad un “espejo deformante” de la realidad. Según él, este género (sobre todo, en la vertiente anglosajona) es el resultado más sofisticado de un “ascetismo intramundano”, lo que quiere decir que posee un “rasgo puritano” en virtud del cual “se reduce la importancia del mundo y lo traslada por completo a la cosa”. En la novela de este género se supone el mundo creado a partir de la ratio ilustrada, es decir, una realidad forjada a través de la relación intelectual de causa efecto. Para el crítico, la novela es un producto ficticio de la mente humana que intenta convencer así de su verdad. El mundo en sí está fuera de su alcance.
En Los hilos invisibles o Séver La/Al revés, una somera investigación, que cumple a medias un agente de policía, esconde un contrapunto entre dos años que determinan la división misma de sus tres partes: 1947/1995/1947. La base fundamental de la posguerra, con la perspectiva del conjunto de movimientos guerrilleros llamados Maquis, los grupos de resistencia a la dictadura tras la Guerra Civil, sirve para recrear la historia de exiliados que vienen y van de España a Francia y, si pueden, de retorno, de Francia a España. Tal perspectiva, establece la relatividad del mundo que se presenta artificialmente como objetivo, y, para el caso, el pasado misterioso de Ricardo Arce Eslava que demuestra la falibilidad de la memoria histórica.
Con la liberación de París, el régimen de Vichy fuese declarado «ilegítimo, nulo y sin efecto» (illégitime, nul et non avenu) por el general De Gaulle. “Ya no nos quieren en este país, camarada” (30), dice El Viejo, líder comunista exiliado en el país galo, quien señala una de las causas de la narración. Desde su punto de vista, las distintas fuerzas políticas han tomado un peculiar sentido: “Los yanquis odian a los soviéticos. Franco se pirra por matar cada día una docena de rojos. Ergo, los yanquis y el enano son aliados” (31). Con ello, la causalidad misma de la lógica está en entredicho. En tal contexto, ocurre, además, algo infame: en el seno de la izquierda se presentan traiciones, delaciones, espionajes y torturas, al punto que una de las víctimas sintetiza su propia condición en medio de dos fuegos, el enemigo y el propio: “Sois dos los traidores de mierda” (19). De nuevo, la lógica causal brilla por su ausencia.
La elección de esta perspectiva de la historia, con peculiares causas y efectos, tiene en la novela el tratamiento de ese espejo deformante al que se refería Kracauer, pues establece un mundo acabado derivado del pensamiento al margen del mundo real; más aún si se tiene en cuenta el símbolo del espejo que sirve de base y que se desarrolla con las dos partes de “la misma novela” enfrentadas, lo que desarrolla el título. La elección del principio o el final (de una u otra manera en que se lea el libro) de la tortura, las causas lógicas y determinadas que llevan la historia hasta ese punto límite describen su carácter policíaco (en la perspectiva clásica) y por ende la evasión deliberada del infinito, del azar, y de un sinnúmero de otras posibles causas del crimen, lo que demuestra la adscripción del escritor a ese modelo de la ratio. Una ratio que en la novela puede vincularse con la ideología: ¿de un modo u otro la lógica causal es la lógica del régimen?
Con lo anterior puede advertirse que, como en la novela anglosajona, en Los hilos invisibles o Séver La/Al revés persiste el rasgo puritano de considerar el mundo racional como el mundo en perjuicio de la profusión que caracteriza la realidad de la dictadura y la represión. El dominio del formato detectivesco y de la tensión en torno al principio de la causalidad base de la novela constituye así su excelencia. Ver las cosas “al derecho” y “al revés” constituye una forma de efecto/reflejo donde el lector cumple la peculiar labor de sostén del espejo. A él le corresponde discernir cuál es la realidad y cuál la ilación causal de la ideología.