Medellín Negro. 10 años con más de 4000 colaboradores en negro y rojo

De 2009 a 2019, desde distintos frentes, más de cuatro mil personas han apoyado el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro que cada año busca reflexionar en torno al sentido del crimen en las sociedades contemporáneas tomando como base la novela de crímenes. Este es un mensaje de agradecimiento a ellas. ¡Gracias por su apoyo a esta labor quijotesca!

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De 2009 a 2019 hay solo diez años. Sin embargo, para el proyecto Medellín Negro hay mucho más; unas cuatro mil personas de por medio y dos premios a la investigación (Premio Universidad de Antioquia 2014 y Premio Sapiensa 2016). Este certamen se incubó, más o menos, en 2004, en la Universidad Autónoma de Colombia, en Bogotá, al amparo del proyecto de investigación “La anomia en la novela de crímenes”, cuyo primer producto es el artículo “Indefiniciones y sospechas del género negro” publicado en Hojas Universitarias (No. 59. Abr. 2007: 124-138), síntesis de la conferencia ofrecida en el espacio de la Universidad Central por invitación del crítico Isaías Peña. Esta investigación sirvió de base para el proyecto que presenté en el Concurso de Méritos para profesores de planta de la Universidad de Antioquia en 2005, evaluado entonces por Pablo Montoya, Beatriz Aguirre (q.e.p.d.), Juan Guillermo Gómez García y Olga Vallejo, quienes luego de aprobarlo serían mis colegas. Obtenida la plaza, continué las pesquisas correspondientes, con nuevos productos en distintas revistas, y poco a poco el trabajo buscó su cauce en la extensión universitaria con el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro.

Con el apoyo de la profesora Vallejo y sus asistentes del Centro de Investigación y Extensión de la Facultad de Comunicaciones, CIEC, desde 2008 se iniciaron los preparativos para la primera edición del certamen de 2010. Tal iniciativa encontró el estímulo de Guillermo Cardona, a la postre director de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que desde el principio manifestó su interés. El contacto fue posible gracias a Carlos Agudelo, quien culminaba bajo mi dirección su trabajo de investigación en la Maestría en Literatura de la Universidad sobre la novela de crímenes de Gonzalo España. Desde entonces conté con su apoyo y el de otros estudiantes del mismo programa: Lyani Muñoz, Andrés Alfredo Castrillón Castrillón, Natalia Villamizar, Andrea Fonnegra, Camilo Cerpa y Mallory Craig-Kuhn (quien en 2016 se desempeñó como directora encargada el Congreso). En el camino, conté, además, con la participación de la periodista Margarita Isaza; del estudiante de Maestría en Derecho, Juan Esteban Mejía, y del filólogo Esteban Arango. Los dos últimos se desempeñaron en la coordinación del evento y, para la décima versión, Arango perdura como coordinador del Congreso. En el campo de las comunicaciones, en principio conté con Piedad Gómez y más tarde con Yeimy Espinal, que se entregaron generosamente a su organización. Además de ellos, el proyecto ha tenido varios estudiantes asignados por la Facultad de Comunicaciones: Andrea Saldarriaga, Isabel Atehortua, Esteban Lopera, Sullivan Cataño y Daniela Gutiérrez (actual auxiliar administrativo), todos personas muy diligentes que aseguraron su marcha. Algunos años los promos publicitarios fueron realizados por Juan Guillermo Cano y, un año, con suerte, uno de ellos fue difundido a través de Teleantioquia. Los demás han sido realizados por los estudiantes Castaño y Gutiérrez, del pregrado en Audiovisuales. Excepto uno, todos los años nos ha acompañado la comunicadora Astrid Carrasquilla como maestra de ceremonias en el Congreso. A este grupo de se suman los rectores, Alberto Uribe Correa, Mauricio Alviar y John Jairo Arboleda Céspedes, los vicerrectores de la universidad, varios profesores y estudiantes de pregrados y posgrados de la Universidad y distintos colaboradores de la administración universitaria, quienes año tras año colaboran en la tarea.

En 2010, con el lema Crimen y control social, el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro inició su vida académica con la presencia de los escritores Renée Ferrer de Paraguay, Premio Nacional de Literatura de su país en 2010, quien recibió este galardón justo cuando se encontraba en Medellín; Darío Jaramillo, Premio Nacional de Poesía, escritor de novelas del género (Cartas cruzadas, Memorias de un hombre feliz, entre otras); y Mario Mendoza (Premio Seix Barral), quien ofreció una conferencia magistral publicada dos años después en nuestro libro académico de 2012. También participaron Luis Fayad, escritor emblemático de Colombia por su novela Los parientes de Ester; y José Alejandro Castaño, reconocido periodista interesado en nuestro trabajo. En 2011, por su parte, fueron invitados los escritores colombianos Sergio Álvarez (Premio Novela Negra de Gijón), que asombró a los asistentes por la intensidad de su testimonio y su singular oratoria; Santiago Gamboa (Premio La Otra Orilla), que hizo gala de su crítica social; y Gonzalo España (incluido en la Lista IBBY), que expuso su tesis acerca del objeto de las novelas de crímenes contemporáneas. A ellos los acompañaron los académicos Felipe Oliver, de México, quien sorprendió con su original perspectiva del narcotráfico como revolución social; Jaime Galgani, de Chile, que nos ofreció un panorama de los detectives de la novela negra de su país (excluidos los salvajes de Roberto Bolaño); Juan José Hoyos, Juan Carlos González y Hernán Botero, que hizo gala de una prodigiosa memoria en torno a autores del género negro. En 2012, Cristina Fallarás (Premio Hammett 2012) y Guillermo Orsi (Premio Emecé Argentina) dejaron su impronta en el público. Sus excelentes intervenciones alternaron con las de Enrique Serna, escritor méxicano, autor de El miedo a los animales; el colombiano Rogelio Irirarte, con numerosas publicaciones en Italia; Andrés Burgos y Luis Fernando Macías, profesor de la Universidad de Antioquia, quien mantuvo un diálogo con Pablo Montoya. Ese año procuramos reforzar la línea del periodismo en el certamen, con invitados como Gonzalo Medina y, de nuevo, José Alejandro Castaño. Del Premio Medellín Negro, entonces dedicado a relatos, fueron ganadores la argentina Inés Lucía Blackie y el venezolano Julio Alberto Balcázar Centeno. La colección tuvo impulso además con los relatos de Emilio Alberto Restrepo Baena y con la novela Desaparición, de mi autoría. A continuación, en 2013 fue grata la presencia del escritor mexicano Élmer Mendoza (Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares), el argentino Javier Chiabrando (Finalista de Emecé), el francés Sebastién Rutés (colaborador de Ombres Noires) y el cubano Amir Valle (Premio Rodolfo Walsh), un grupo que se esmeró por departir y compartir sus especiales sensibilidades. A ellos se sumaron Clemens Franklen, académico de Chile y el periodista colombiano Alfredo Molano (Premio Nacional del Libro Colcultura), cuya entrevista se publicó en nuestro libro académico de 2014 y puede consultarse en youtube (como buena parte del material audiovisual del evento). Con él, en ese año persistimos en la línea del periodismo y crimen y fue así como invitamos, también, a María Eugenia Ludueña, de Argentina, de nuevo Gonzalo Medina y Patricia Nieto, nuestros periodistas de la Universidad. Por su parte, Luis Alejandro Vinatea Arana presentó su novela Aves hambrientas, ganadora del Concurso de Novela de Crímenes de ese año, una excelente muestra de la corrupción de las altas esferas en su país, Perú. Para 2014 contamos con la presencia de la escritora alemana Gisa Klönne (incluida en el Friedrich-Glauser-Award) y los escritores Mempo Giardinelli, de Argentina; Hugo Chaparro Valderrama, de Colombia; Néstor Ponce, argentino-francés; y, de nuevo, el mexicano Élmer Mendoza, amigo entrañable del festival. A ellos los acompañaron los académicos Ezequiel de Rosso y Damián Blas Vives, ambos de Argentina. Ese año entregamos el segundo premio a la novela de crímenes a Fabio Lannuti por su epopeya La ropa del muerto, una novela inolvidable sobre la migración de europeos a Argentina. Al año siguiente, 2015, nos acompañaron el escritor chileno José Gai (q.e.p.d.), quien alternó con el argentino Fernando López (Premio Casa de las Américas), Lorenzo Lunar y Rebeca Murga de Cuba, Lorenzo Silva de España (con el apoyo de la Embajada de España), Melanie McGrath y Simon Booker de Inglaterra. De nuevo, Damián Blas Vives vino de Argentina, acompañado de Pablo Yoiris, ganador del tercer Concurso de Novela de Crímenes Medellín Negro con Resnik, una sutil novela crítica de la política de los estados. Luego, en 2016, contamos con la presencia del argentino Leonardo Oyola, el costarricense Daniel Quirós, la española Susana Martín Gijón (de nuevo con el apoyo de la Embajada de España) y el colombiano José Libardo Porras (Premio Nacional de Literatura). Entonces Doris Wieser, catedrática alemana invitada gracias al DAAD, ofreció una excelente intervención sobre temas de coloniaje, y Camilo Hernández, de la Universidad de Los Andes, presentó una conferencia del campo del periodismo. El ganador del concurso, el mexicano Joaquín Guerrero Casasola, presento su novela El tren de la ausencia, una especie de parodia del género ubicada en el manicomio La Castañeda de México, espacio de control y exclusión social. En 2017, la estupenda conferencia inaugural de Pablo Montoya sobre la paz dio paso a las intervenciones del francés Bernard Minier, el estadounidense William Gordon (q.e.p.d.) y Mercedes Rosende de Uruguay. Tales escritores alternaron con los académicos Osvaldo Di Paolo y Roman Setton de argentina y Sabine Schlickers de Alemania, que también contó con el apoyo del DAAD. El ganador del Concurso este año fue el colombiano Pacho Restrepo con su novela La doble espiral, otra desmitificación de la novela negra tradicional con una amplia visión de la historia de Colombia desde la Conquista hasta la actualidad. A continuación, en 2018, el escritor peruano mexicano Mario Bellatin y la escritora española Marta Sanz alternaron con los colombianos Luis Alfonso Salazar, Álvaro Castillo, Nahum Montt y Verónica Villa, todos hablando acerca de repúblicas o democracias. El Premio de Novela de crímenes de este año fue para el bogotano Juan David Aguilar, por su novela El tiempo del ruido, una indagación en los años de La Violencia en Colombia. La visión del crimen ofrecida por la colección de novela de crímenes Medellín Negro tuvo aquí un singular ejercicio.

Para 2019, de décimo cumpleaños, contamos la visita de Ramón Díaz Eterovic, emblemático escritor chileno, autor de numerosas novelas del género; Gonzalo Lema Vargas, ganador del XI premio internacional de novela negra L'H en 2017 con Que te vaya como mereces; y el panameño Luis Pulido Ritter, doctor por la Universidad Libre de Berlín y escritor de ¿De qué mundo vienes? Junto a ellos estarán los académicos Hermann Herlinghause, de Alemania; la entrañable Shelley Godsland, de la Universidad de Amsterdam; y Alejandro Londoño y Sophie von Werder, de la Universidad de Antioquia. Con ellos, estarán los escritores de la colección Policías y Bandidos de la Universidad Pontificia Bolivariana: Verónica Villa, Memo Ánjel, Emilio Restrepo y John Saldarriaga.  

Mención especial debe hacerse aquí de algunos amigos del Congreso por su lealtad con el certamen: Shelley Godsland, profesora inglesa, quien desde 2010, ininterrumpidamente, ha hecho presencia y nos ha deleitado con su conocimiento del tema; Manel Dalmau, realizador, guionista, editor, director y productor de documental que nos acompañó de 2012 a 2016; David Knutson, profesor estadounidense, que siempre ha estado pendiente del certamen, como conferencista, moderador, presentador o jurado del concurso de novela; y los colegas de la Universidad de Antioquia Pablo Montoya, Selnich Vivas, Claudia Acevedo, María Osorio y Sophie Von Werder, entre otros, conferencistas moderadores, presentadores o jurados del concurso de novela, que han participado de distintas maneras en el evento.

Todos los invitados anteriores fueron acompañados por varios ponentes que cada año confiaron en este espacio para compartir sus reflexiones en torno al tema de la novela de crímenes y por los profesores del Grupo Estudios Literarios, GEL, de la Universidad, que han dado su apoyo en distintas actividades del evento. Asimismo, hicieron presencia los profesores del departamento de Lingüística –Luz Adriana Arboleda y Adriana Mejía, entre otros— y, en general, de los docentes de la Facultad de Comunicaciones. A su participación se suman numerosas personas que han facilitado las diligencias relativas al evento: los sucesivos decanos, Édison Neira Palacio, Jaime Alberto Vélez Villa, David Hernández, Ximena Forero (E) y Edwin Carvajal, y los vicedecanos, incluida Deisy García; los jefes del Centro de Investigación y Extensión de la Facultad, incluida Elvia Acevedo; Liney Betancourt, Beatriz Betancourt y Ruth Vallejo, secretarias de la Facultad de Comunicaciones; Margarita Grisales y luego Claudia Moreno, secretarias del Área de Lingüística y Literatura; Diana Sanmartín, asistente administrativa; y numerosas personas más del área administrativa que quisiera mencionar pero harían extremadamente largo este texto.

Numerosos colaboradores también tuvieron nuestros libros: la mayor parte de los conferencistas, ponentes y escritores que asistieron al evento. A ellos se suman Andrés Vergara Aguirre, Sonia Natalia Cogollo Ospina, Alejandro Herrero-Olaizola, María Victoria Echeverri, en 2011; Allen Josephs, Javier Sánchez Zapatero y Alex Martín Escribà en 2012; Jorge Febles, Belén Ramos Ortega, Isabel Santaularia, Mónica Flórez, Nuria Sabaté Llobera en 2013; Cristina Ortiz, Álvaro Baquero-Pecino, Philip Swanson, Jaime Mesa Bedoya en 2014; Daniel Sorín, Jorge Sánchez, Christian Vásquez y Ezequiel de Rosso en 2015; Catalina Acosta, Rodrigo Bastidas, Lucia Feuillet, Neele Meyer, Inmaculada Pertusa, Osvaldo Reyes, Friedhelm Scmidt-Welle, Eduardo Soto y Enrique Trujillo en 2017; Karla Patricia Aguilar, Jean Jacques Beaussou, Mónica Cárdenas, Virginia de la Cruz, Cathy Fourez, Stewart King, Fabio Nahuel Lezcano, Esmeralda Morales, Sofía Sánchez Gil, Leonora Simonovis y Erwin Snauwaert en 2018; y Juan Guillermo Gómez García, Óscar Montoya, Alberto Fonseca, Juan Felipe Rivera, María Angélica Casadiegos Aponte, Mónica Marcela Ardila Vanegas y Maria del Mar Delgado Ricci, en 2019.

A ellos se suman los jurados de las novelas que ganaron el concurso Medellín Negro en sus distintas versiones, quienes apoyaron el proyecto de manera honorífica. En general, esta distinción la ejercieron los escritores invitados en las distintas versiones del evento y, además, los escritores José Payá Beltrán, de España; Francisco Haghenbeck, de México; y Álvaro Pineda Botero, de Colombia.

Igualmente, es justo recordar a las personas que nos apoyaron en cada uno de los libros publicados en el proyecto: a Doris Aguirre y María Cecilia Hernández, y en general, los sucesivos directores de la Editorial de la Universidad de Antioquia; Gloria Martínez y Alfonso Carvajal, de Ediciones B; John Jairo Quevedo y Haidy García, de Planeta y luego Random House Mondadory; y Emilia Franco, Selma Marken y Barbarita Gómez, de Siglo del Hombre Editores. También a la Fundación Universidad de Antioquia, dirigida por Luis Fernando Múnera, con el acompañamiento de sus auxiliares administrativos, incluidas Juliana Ciro y Natalia Aristizábal; y los sucesivos directores la Fiesta del Libro y la Cultura, nuestros constantes patrocinadores: Juan Diego Mejía y Diego Aristizábal. Además de Germán Montoya de la Alcaldía de Medellín, a quien le agradezco su apoyo en el proceso para acceder a recursos económicos para nuestras publicaciones y la página web: https://www.medellinnegro.com/.

En efecto, muchísimas son las personas comprometidas en el proyecto Medellín Negro. Quisiera mencionar también los nombres de los fotógrafos Gabriel Vieira y David Estrada; periodistas como Henry Amariles y John Jairo Saldarriaga, entre otros; e Inma Luna y Ángel de la calle en España; los diseñadores de nuestras piezas publicitarias; los camarógrafos que registran las actividades; cantidad de periodistas que difunden nuestra labor; emisoras y un largo etc. La Red Internacional de Literatura, RIEN, contó siempre con el apoyo de Néstor Ponce, en Alemania; Fernando López en Argentina; Lorenzo Silva y Mariano Sánchez, en España; y varios escritores como Tatiana Goransky, Marcelo Luján, Carlos Salem o Kike Ferrari. Asimismo, es necesario dar los créditos a la Embajada de Alemania/DAAD (que ha apoyado a académicos para asistir al Congreso Internacional de Literatura); las universidades que se han sumado a este esfuerzo, EAFIT (que apoyó la presencia del escritor Rogelio Iriarte en el Congreso) y la Universidad Pontificia Bolivariana (que apoyó con difusión radial en alguna versión del Congreso) de Medellín; la Embajada de España, que indirectamente (por un acuerdo con Córdoba Mata, el evento aliado de Argentina) ha estado presente; COLCIENCIAS (que apoyó la visita del profesor Néstor Ponce en el Congreso); ICETEX (que apoyó la visita del escritor Bernard Minier al programa De País en País: programa Fellows Colombia 2017); la Dirección de Relaciones Internacionales de la universidad de Antioquia (Medellín Negro ha participado en algunas versiones del programa De País en País); o la Embajada de Francia que, a través de la Alianza Francesa, apoyó el Ciclo Noir de abril y mayo de 2018 con la presencia de Jean Jacques Beaussou y Nathalie de Moussac.

Son de reseñar los espacios que han servido de escenarios para la Semana Negra MedellíN.N como Art Hotel y Hotel Poblado Alejandría, por ejemplo; Café Vallejo, con la colaboración de Natalia Vallejo; socios en la gastronomía (Banquetes San Agustín), la imprenta (Alográficas, Image Express, Litorugir), el turismo (Bureau Veritas Medellín), entidades artísticas y culturales (Periódico El Colombiano, Biblioteca Pública Piloto, Teatro LIDO, Alianza Francesa, Casa Teatro el Poblado, Biblioteca EPM, Biblioteca España, Librería El Acontista, y o la galería de arte Paul Bardwell del Centro Colombo Americano que apoyó la exhibición del muro sobre el capitalismo de Esteban Arango).

Más de mil personas han tenido que ver con la organización de este gran proyecto Medellín Negro que está de cumpleaños. Incluida mi familia que con su paciencia me ha permitido dirigirlo. Vacaciones sacrificadas, fines de semana postergados y noches en vela no son cualquier cosa. En especial, exalto la labor de mi esposa Ángela María Ramírez, quien además de su amor y generosidad de estos años ha revisado todos los libros de la colección y ha hecho de estos un verdadero legado para la posteridad. Ojalá que su esfuerzo y el mío hayan logrado dejar un grano de arena en el cambio que requiere con urgencia el país.

A ellos se suman los más o menos 3000 asistentes a las diferentes actividades que año tras año nos demostraron su fidelidad al evento. Un público de lujo.

A todos, les digo simplemente Gracias. Un proyecto como Medellín Negro es fruto de la solidaridad de todos.

 

 @GustavoForeroQ / gustavo.forero@udea.edu.co

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